Quién lo impide es un proyecto cinematográfico de acercamiento a los jóvenes adolescentes de hoy, trascendiendo los formatos de película tradicional y sus cauces habituales de difusión, con vocación de expandirse y articularse en diversos marcos de acción.

Quién lo impide es una declaración de intenciones desde su mismo título; es una llamada a transformar la percepción que tenemos sobre la adolescencia y la juventud, pero también es una forma de entender la creación cinematográfica: más libre y abierta, llevada a cabo con pocos medios y por un equipo mínimo de personas, a base de tiempo, perseverancia y actitud.

NOTAS DEL DIRECTOR

Emprendí la aventura de Quién lo impide con muchas dudas e incertidumbres, pero desde la convicción de que necesitaba explorar otras formas de relacionarme con el cine. Me junté de nuevo con Candela Recio y Pablo Hoyos, los dos adolescentes que habían protagonizado una parte de mi anterior largometraje de ficción, La reconquista, y les propuse seguir trabajando juntos, pero desde una óptica completamente distinta. Esta vez no estaríamos rodeados de un equipo de rodaje profesional, sino que empezaríamos por sentarnos a hablar y a compartir vivencias; a partir de ahí trazaríamos un esquema de posibilidades y trataríamos de escribir y filmar situaciones de su vida cotidiana. Mi idea era seguirles en el curso de los siguientes meses y filmarlos a pulso, con una pequeña cámara que llevaría yo mismo y con el equipo de rodaje mínimo y estrictamente necesario para mantener la intimidad y la confianza adecuadas.

 

Empezamos pues a encontrarnos en diferentes momentos a lo largo del curso pasado, y a esos encuentros se iban sumando otros muchos jóvenes adolescentes; algunos de ellos eran amigos de Candela y Pablo, y a otros los fuimos conociendo a partir de una serie de conversaciones que íbamos manteniendo con muchos otros adolescentes en diferentes institutos de Madrid. En esas conversaciones aparecieron cientos de jóvenes que se ofrecieron a compartir, con autorización mediante, algunas de sus inquietudes y experiencias vitales. A muchos de ellos les propusimos participar en algunos rodajes posteriores, para poner en escena vivencias que ellos mismos nos habían confiado, añadiendo, cuando se consideraba necesario, ideas ficcionalizadas, sin perder nunca la pulsión del registro documental. La idea básica era partir de lo vivido o por vivir.

 

A partir de ahí, el proyecto se iba desbordando en fondo y forma. Lejos de vivirlo como un problema, empezaba a percibir con más claridad su riqueza y sus potencialidades, su valor humano y extra-cinematográfico. Por un lado iban surgiendo nuevas amistades entre muchos de los jóvenes que se iban implicando en el proyecto, algunos de los cuales ni siquiera compartían los mismos contextos sociales, ni los intereses vitales, ni las afinidades estéticas. La película –o lo que demonios estuviéramos haciendo–, era lo que producía ese efecto cohesionador. Por otro lado, yo era el primero que me iba olvidando de la película; me limitaba a registrar lo que tenía delante de la cámara, que me parecía siempre más emocionante, auténtico y genuino que cualquier cosa que hubiera podido pensar yo de antemano. Todos estábamos aprendiendo juntos, y no tenía prisa ni especial interés por concluir aquello o devolverlo al cauce habitual de una producción estandarizada.

 

Me daba cuenta de que el verdadero interés y alcance de todo este proyecto pasaba por intentar construir nuevos marcos de acción, de rodajes y registros cinematográficos, ficcionales o documentales, pero también de difusión, exhibición y reflexión, con la intención de seguir compartiendo el cine y la vida, ahora con la certidumbre clara de que estábamos ante un reto mayor, un proyecto cinematográfico, audiovisual y multidisciplinar, que iba a prolongarse en el tiempo y cuyo valor genuino era precisamente su forma de expandirse en diferentes formatos y en diversos ámbitos, así como nuestra capacidad de adaptarnos a todo ello, permaneciendo atentos y generosos.

Cada una de las 4 piezas cinematográficas ha sido concebida según sus particularidades, pero todas pertenecen sin duda al mismo universo de Quién lo impide: entre el documental, la ficción y el puro registro testimonial, los jóvenes adolescentes se muestran tal y como son pero como pocas veces los vemos o nos dejan verlos: a través de gestos y comportamientos íntimos, con gran capacidad de reflexión y consciencia. Como ya sugirió Georges Perec, se trata de fundar nuestra propia antropología: la que hablará de nosotros en ese futuro desde el que podamos aún contemplarnos; en las palabras que nos decimos y en las que no nos decimos, en nuestra emoción y fragilidad; en nuestras convicciones e ideas, en el amor y la amistad, en el miedo a crecer pero también en la confianza en el futuro.

SÓLO SOMOS

 

Un pequeño grupo de adolescentes se plantea su propia representación. Empezamos a verlos como posibles personajes ficción mientras otros muchos jóvenes cuestionan, aportan nuevas reflexiones y posibilidades, construyendo juntos la posible película futura.

 

duración: 90 min

formato 1.85

PRINCIPIANTES

Candela y Pablo son el origen de este proyecto y por eso son y serán siempre nuestros eternos principiantes. Nos detenemos en ellos y nos arriesgamos a imaginar algunas de sus aventuras amorosas y dudas existenciales, en una pieza que en realidad son dos, aunque funcionan a modo de espejo la una de la otra.

 

duración: 60 min

formato 1.85

SI VAMOS 28, VOLVEMOS 28

Una clase clase de Bachillerato realiza su particular viaje de fin de curso; un viaje que se convierte en un retrato colectivo y antropológico en el que se capturan momentos muy particulares de madurez y desinhibición, de soledad e integración, de amor y crueldad.

 

duración: 80 min

formato 1.85

TÚ TAMBIÉN LO HAS VIVIDO

Alrededor de cincuenta testimonios de jóvenes adolescentes nos devuelven la confianza en el futuro, pero también nos cuentan anhelos, miedos y tristezas.

Todos ellos se confían a la cámara con generosidad y emoción, humor e inteligencia.

 

duración: 55 min

formato 1.85

DÓNDE VER

BUENOS AIRES

UNIVERSIDAD DI TELLA

8 y 9 de noviembre

PASES ANTERIORES

ALBACETE

ABYCINE

30 de octubre

D'A FILM FESTIVAL

BARCELONA

27 de abril

CINETECA

MADRID

23 y 24 de marzo

ETOPIA

(Centro de Arte y Tecnología)

ZARAGOZA

21 y 22 de marzo

FESTIVAL PUNTO DE VISTA

PAMPLONA

11 de marzo

SEFF

(Festival Internacional de Cine Europeo de Sevilla)

ALCINE

(Festival de Alcalá de Henares)

TABAKALERA

CINETECA

SEVILLA

16 de noviembre

ALCALÁ DE HENARES

9 y 12 de noviembre

DONOSTI

6 de octubre

MADRID

20 de junio

Si quieres ver el evento que realizamos el 20 de Junio en Cineteca pincha aquí.

RESPONSABLES DEL PROYECTO

JONÁS TRUEBA (Madrid, 1981) ha escrito y dirigido los largometrajes Todas las canciones hablan de mí (2010), por el que fue nominado al Goya al Mejor Director Novel, Los ilusos (2013), que ha obtenido premios y reconocimientos por parte de crítica y público tras su recorrido por festivales internacionales, Los exiliados románticos (2015), Premio Especial del Jurado en el Festival de Málaga, entre otros premios y festivales, y La reconquista (2016), que ha participado en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, así como en numerosos festivales internacionales, y por la que ha obtenido el premio Ojo Crítico de RNE 2016. También es autor del mediometraje Miniaturas (2011), y ha sido co-guionista de las películas Más pena que Gloria (2000) y Vete de mí (2005), ambas dirigidas por Víctor García León, y de El baile de la Victoria (2009), dirigida por Fernando Trueba, por la que fue nominado al Goya al Mejor Guión Adaptado. Es autor del libro Las ilusiones (editorial Periférica) y ha trabajado esporádicamente para la editorial Plot. También ha realizado algunos videoclips como Oda al amor efímero, de Tulsa; La gran broma final, de Nacho Vegas, o Arcadia en flor, de Rafael Berrio. Compagina el cine con la docencia y desde 2013 forma parte del equipo de Cine en Curso, proyecto de pedagogía del cine y con el cine en centros educativos.

 

LOS ILUSOS FILMS es una productora independiente fundada por Jonás Trueba y Javier Lafuente, a partir de la experiencia de producir de forma autónoma Los ilusos (2013), largometraje filmado en los ratos libres de un grupo de amigos a lo largo de meses, sin el concurso de ninguna ayuda o subvención pública, y distribuida también a nivel independiente dentro y fuera de España. Los exiliados románticos (2015), realizada por el mismo grupo de profesionales y amigos en 12 días de viaje, obtuvo varios premios y menciones en el Festival de Cine Español de Málaga en 2015, entre ellos el Premio del Jurado, y fue presentada en una insólita gira “Solo en cines de verano”, antes de llegar al circuito de exhibición convencional. La reconquista (2016) formó parte de la sección oficial a concurso del Festival de San Sebastián y ha obtenido diversos reconocimientos dentro y fuera de España.


Quién lo impide es el nuevo proyecto de Los ilusos films, que mantiene la intención de producir largometrajes y cortometrajes de ficción y documental, así como otro tipo de obras audiovisuales, siempre con marcado carácter independiente, manteniendo los mismos valores y filosofía de trabajo, cimentados sobre la amistad y el placer de estar juntos.

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